Petit Baldomà blanco

La seductora jovialidad de un vino blanco

Mil y un momentos cotidianos nos piden un vino fresco, sonriente, cordial…
Nos piden el Petit Baldomà blanco, la expresión alegre y luminosa de un paisaje tan vivo, amable y cercano como el del pequeño valle de Baldomar.
Es el vino de los buenos amigos, el que nos acompaña en todo momento, el que nos seduce (con mucho gusto) a cada instante.

Cata y gastronomía

La intensidad floral nos habla de un vino de joven personalidad, que combina acidez y suavidad en boca. Es muy gustoso. Su elaboración tradicional le aporta equilibrio, calidez y buen espíritu. Resulta el acompañante indispensable para una comida a base de marisco o pescado, ya sea en crudo, marinado o cocinado. Muy recomendable para las paellas marineras o que combinan mar y montaña. Ideal como aperitivo, para dar una nota de buen gusto a una comida informal o para tomar una copa a media tarde con los amigos.